15 de noviembre de 2020

Malferida, la joven que recupera la cola de los valencianos.

Malferida, la joven que recupera la cola de los valencianos.

Entrevista a Lucía Mompó, CEO de Malferida.

Lucía reivindica la historia de Aielo, el pueblo de su madre, a través de la Malferida: un refresco de cola a base de ingredientes naturales, como la cafeína, estevia y nuez de cola.

¿Cuántas veces has oído lo de “la fórmula de la Coca-Cola”? ¿Y lo de que se inventó en València?

Cuenta la historia que el famoso refresco nació en Aielo de Malferit, un pueblo situado al sur de la provincia de València.

Se dice que fue allí donde se inventó un jarabe con un sospechoso parecido, la Nuez de Cola Coca, con un sabor parecido, el mismo color y la misma base. Y que años más tarde la multinacional iría hasta allí a comprarles la patente.

Aielo es famoso por su buena gente, por ver nacer a Nino Bravo y por ser «el origen de la Coca-Cola».

Así pues, con la idea de crear un refresco de cola que homenajeara la historia que le había acompañado durante toda su infancia, Lucía decidió investigar cómo se hacía antiguamente. 

Tras ello, recuperó el extracto de nuez de cola e introdujo otros ingredientes naturales, queriendo hacer un refresco más saludable.

Así fue como con solo 21 años Lucía arriesgó y montó su propia empresa.

Estudiante del Grado Ade de EDEM, decidió hacer su trabajo de final de grado sobre esta idea emprendedora y desarrollar su empresa en Lanzadera.

Ahora, la Malferida se encuentra en restaurantes por toda la Comunidad Valenciana, Madrid y Barcelona; y se distribuye online por todo el territorio nacional.

“Pensé que iba a ser sencillo, pero me faltaban conocimientos por todas partes.

Eso sí, ¡he espabilado”.

Solo 23 años y una empresa en marcha, ¡wow! Es inevitable empezar la entrevista con esta pregunta… ¿Cómo es emprender con veintipocos?

¡Es todo una aventura! Crees que estás preparada y luego te das cuenta de que te faltan conocimientos por todas partes. Creo que es importante verse capaz de ir aprendiendo de todo e ir superando cada día un nuevo reto. 

¿Siempre has sabido que querías emprender?

Me he rodeado de un ambiente muy emprendedor en casa, por lo que sí sabía que quería montar mi propio negocio, lo que no sabía cuando iba a serlo. Por eso decidí estudiar el Grado ADE de EDEM.

Cuando entré a estudiar no sabía que iba a montar un proyecto nada más terminar la carrera, pero con el paso de los años lo iba teniendo más claro. Quería aprovechar la oportunidad de poder pasar por Lanzadera y así lo hice.

¿Cómo te vino la idea?

Desde pequeña me han contado que la Coca-Cola se ha inventado en Aielo de Malferit. Es un tema que casi siempre sale en las comidas familiares de los domingos. Ese y que Nino Bravo era de este pueblo.

Un día hablando con mi padre surgió la idea. Decíamos: «todo el mundo cuenta que la Coca-Cola se ha inventado en Aielo, pero a día de hoy no hay una de ahí.

Después comentamos cómo sería crear un refresco y empezamos a hablarlo más seriamente.

“¿Todo el mundo dice esto y nadie ha hecho nada?”

«Si volviera a empezar, lo que antes veía como una montaña ahora lo vería desde otro punto de vista.»

De Malferida nos encanta el trabajo de branding que se ha hecho y la historia que hay detrás. Cuéntanos más sobre cómo surgió el nombre.

Malferida no es un refresco sin más, es un refresco que cuenta una historia y esta historia teníamos que reflejarla muy bien. Le di muchas vueltas a la elección del nombre, porque quería que recordara a sus raíces y ninguno de los que se me ocurrían me encajaba.

Un día hice una cena en casa con mis amigos más cercanos del pueblo y les conté que iba a empezar un proyecto. Cuando les conté que quería hacer un refresco de cola de Aielo de Malferit mi amiga Mar dijo ‘¡La Malferida!’ y dije ‘¡Bingo!’. 

¿Cómo es tener 23 años y ser tu propia jefa?

Malferida ha sido mi primer trabajo, aparte de las prácticas que he hecho durante la carrera o cuando he ayudado a mi padre en su bar, por lo que desde que terminé la carrera he sido ‘mi propia jefa’.

El gran reto creo que ha sido ir poniéndome metas y objetivos a conseguir dentro de la empresa para no estancarme ni conformarme, porque si yo no me obligo, ¿quién lo va a hacer?

También he tenido que aprender a organizarme bien para dedicarle tiempo al trabajo pero que este no me coma el 100% de mi tiempo.

Lo mejor de todo ha sido conocer a un montón de gente, relacionada con el sector y no.

¡Cuéntanos alguna anécdota!

Cuando entré en Lanzadera las primeras llamadas telefónicas que tenía eran destinadas a encontrar el proceso de producción del refresco y encontrar proveedores que lo pudiesen hacer. Cuando colgué de una de las llamadas se acercó Coque, un compañero de Lanzadera, y me preguntó qué quería hacer y qué buscaba. Le conté la idea y que me estaba costando encontrar cómo producirlo. Ahí me contó que un familiar suyo se dedicaba a algo similar y que igual me podría ayudar. Nos puso en contacto y actualmente es uno de mis proveedores.

¿Qué problemas te has encontrado?

Dependiendo del estado del proyecto me han ido surgiendo unos problemas y retos diferentes. Por ejemplo, al principio de todo mi mayor problema era encontrar unos proveedores que se ajustaran a mi nivel de producción. Cuando ya tenía el producto, surgían nuevos problemas como encontrar clientes que apostaran por el producto, conseguir una recurrencia, etc.

Al ser mi primer proyecto y la primera vez que trabajaba en este sector todo era nuevo para mí y cada pasito que se ha ido dando lo he tenido que aprender. Supongo, que si volviera a empezar, lo que antes veía como una montaña ahora lo vería desde otro punto de vista.

«Malferida no es un refresco sin más, es un refresco que cuenta la historia de un pueblo y esa historia teníamos que reflejarla muy bien

Y además de emprender con solo 21 años… ¿qué es lo más risky qué has hecho?

Mmm, me acuerdo cuando tenía 16 años viajé sola a Egipto a visitar a unos amigos. Había viajado ya sola pero no en vuelo internacional y me recuerdo tensa todo el viaje hasta que llegué y vi a mis amigos en el aeropuerto. 

 

A nivel más general y personal, desde que tengo 18 años he vivido fuera de casa y, normalmente, con gente a la que no conocía. Me arriesgaba a convivir con gente no tan afín a mi, pero siempre lo he preferido para abrir mis círculos.  También he vivido fuera de España en varias ocasiones.

«Mi consejo a otros emprendedores es que estén dispuestos a aprender de todo el camino, que tengan paciencia y que no magnifiquen problemas: todo tiene solución.»

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