1 de octubre de 2020

El profesor que arriesgó, y ganó.

El profesor que arriesgó, y ganó.

Felipe Sánchez, Doctor en Economía Aplicada y miembro del Claustro de Profesores de EDEM.

Destaca por su variada y destacada trayectoria profesional, Felipe no es ni mucho menos un profesor al uso. Como buen conocedor de los mercados financieros, es experto en la gestión del riesgo en cada una de las decisiones que toma.

Un perfil mucho más allá de los números.

Profesor universitario y del área de Executive Education de EDEM, Felipe (Riba-roja de Túria, 1971) ha desempeñado un sinfín de responsabilidades con anterioridad: economista, divulgador en televisión, responsable de Marketing y Comunicación, analista financiero o gestor de fondos y de banca privada….

Una carrera profesional que ha discurrido con una guía: que cada nuevo reto, cada nuevo desafío, le apasione y le motive.

Aficionado al senderismo, a la música de Van Morrison y a la cocina de Ricard Camarena, Felipe disfruta tanto de las vistas desde la cima del Penyagolosa como de poder pisar el parqué de Wall Street. 

Todavía se sorprende de la amabilidad de personalidades con la que se ha escrito con dudas y sugerencias, como Martín Wolf, editor jefe del Financial Times; Angus Deaton, premio Nobel de Economía; o el escritor Steven Pressfield, entre otros.

Felipe ha construido su trayectoria aplicando su lema: “Hay que aprender constantemente y mantener una actitud curiosa y alerta”.

Una de las primeras decisiones arriesgadas que tomaste fue en la universidad: cambiaste de carrera.

Sí, estaba matriculado en Ingeniería Industrial Superior en la Universitat Politècnica de València y al año me cambié a Ciencias Económicas y Empresariales, en la Universitat de València. Entonces, desafortunadamente, no existían los grados ADE e Ingeniería y Gestión Empresarial de EDEM.

Inicialmente, elegí la ingeniería esperando licenciarme en Organización Empresarial, y la realidad es que, al final del primer curso había aprobado todo, pero ya me había dado cuenta de que no encajaba allí. No era lo mío.

Con 19 años decidí cambiar de titulación y estudiar Economía y Empresa. En ese momento sentí cierto vértigo. Pero poco tiempo pasó desde que entré para darme cuenta de que, sin duda, había acertado.

Tras tu paso por la universidad tenías claro que te gustaba la Bolsa, pero... ¿cómo se inició tu trayectoria profesional hasta convertirte en todo un experto?

Cuando terminé la carrera y empecé a buscar trabajo a principios de septiembre de 1996 me inscribí en el Colegio de Economistas de Valencia.

¿Cuál era el factor diferencial de mi CV? Mi nivel de inglés. Tenía el Proficiency, equivalente al Advanced C2

Rápidamente me llegaron dos ofertas: una para una conocida empresa de alimentación en su Departamento de Exportación e Importación; y la otra para el Departamento de Marketing de una División (el Mercado de Futuros y Opciones) de la Bolsa de Valencia, que se había creado recientemente. ¡Qué buena suerte!

Fui al proceso de selección de la Bolsa y, antes de entrar, me quedé extasiado unos minutos mirando el edificio, el actual Palau Boil Arenós. Qué impresionado estaba. El proceso de selección fue largo y complejo, por lo que descarté acudir a las pruebas de la empresa agroalimentaria, ya que quería concentrarme en esta oportunidad. Afortunadamente, salió muy bien y me contrataron. Aquí empezó todo.

La gestión del riesgo es importante cuando se invierte en Bolsa. ¿Te consideras una persona que arriesga?

Conocer el nivel de riesgo que cada uno está dispuesto a asumir es muy importante. Personalmente, hay una parte considerable de mi cartera personal que está invertida en activos seguros como la renta fija; pero otra está en activos más arriesgados, en fondos de compañías del sector tecnológico o farmacéutico. Como diría Aristóteles, en el punto medio está la virtud.

Me gusta estar invertido en mercado, lo cual implica asumir riesgo, pero el análisis previo me da confianza. Si no me despierto en mitad de la noche preocupado cuando las bolsas caen es que lo he hecho bien. 

De repente, apareció la oportunidad de la televisión. Y te lanzaste a la piscina.

Sí, tras casi 8 años el Mercado de Futuros de Valencia, nuestros dueños, el holding Bolsas y Mercados Españoles (BMEX), decidió cerrar esa división en Valencia y trasladarla a Madrid. Yo opté por quedarme en Valencia y buscar trabajo aquí en la plaza financiera local. Había grandes entidades locales como Banco de Valencia o Bancaja. 

Pero una sorpresa me aguardaba en el camino. Cuando estaba en la Bolsa de Valencia colaboraba con una productora de televisión haciendo un Diccionari en valencià de Borsa. Por ello, al decirles que ya no estaba en la Bolsa y que empezaba a buscar un nuevo trabajo me ofrecieron algo asombroso: grabar un piloto de un programa entero sobre economía en el que yo sería el presentador. Canal 9 buscaba una nueva cara.

Me pareció una oportunidad divertida e imposible de que sucediera, porque yo no era periodista y no sabía nada del medio. Sin embargo, acepté por vivir una experiencia tan curiosa. Así que me enviaron unos billetes de avión y me citaron en la Ciudad de la Imagen de Telefónica, donde estaban los estudios de Canal Plus. Allí llegué una mañana y grabé durante un día entero. 

Al final de la jornada la jefa de Producción me dijo que le iban a enviar el piloto a Canal 9. Aún no doy crédito, pero lo imposible sucedió, y me eligieron. Así pues, este modesto economista se convirtió en presentador y analista en televisión. 

«Si no me despierto en mitad de la noche preocupado cuando las bolsas caen, es que lo he hecho bien.»

Tras la experiencia en TV pasaste por Bancaja, por la gestora de Fondos del Banco de Valencia, Nordkapp, y finalmente por renta4banco como gestor de Banca Privada. De repente dejaste ese sector y esa comodidad por la formación universitaria. ¿Qué te llevó a dar el paso?

En mi banco de inversión, renta4banco, estaba muy feliz. El equipo era excelente, tenía un gran director y la posibilidad de hacer cosas verdaderamente creativas con unos clientes estupendos. Además, desde ese puesto de trabajo de asesor financiero podía compatibilizar mi labor docente en EDEM y en otras entidades educativas como profesor en el área de Finanzas.

Sin embargo, un día la dirección del banco estableció el criterio de que los empleados ya no podíamos compaginar nuestro trabajo principal con otras actividades, como la docencia. En ese momento se me planteó la disyuntiva de seguir en lo conocido y seguro (el banco) o dar el salto a ser profesor a tiempo completo, pues la dirección de EDEM apostó por mí. Así que opté por aquello que me gustaba más, la docencia y, con el tiempo, la investigación y la publicación. Ahora soy profesor de los grados de EDEM, algunos cursos de Executive Education y Master en Finanzas.

Eres un firme defensor de que la sociedad necesita una sólida educación financiera. ¿Por qué crees que es tan importante?

Una encuesta internacional que mide el conocimiento financiero de la población reveló en 2014 que más de la mitad de los españoles no tenían conocimientos financieros básicos y no sabían definir, por ejemplo, lo que es el PIB o el IPC. Por tanto, ¿cómo van a poder interactuar con entidades financieras y entender los productos que le ofrecen? 

En términos generales, los consumidores con menores conocimientos son los que ahorran menos, acumulan mayores cantidades de deuda y los que, además, pagan más por ella, tanto en tipos de interés como en comisiones. Todo ello se soluciona con educación financiera. 

¿Qué le recomendarías a esos estudiantes universitarios que acaban sus grados? ¿Que arriesguen y apuesten por lo que le apasiona? ¿Que busquen trabajo seguro? ¿Una fórmula intermedia?

Pienso que los jóvenes que pasan por nuestras aulas aspiran a algo más que a conseguir un mero sueldo, por muy alto que sea. Creo que buscan sentirse realizados como personas, lo que implica que esperan que su trabajo pueda, de algún modo, impactar positivamente en la sociedad. 

Es decir, lo que les aconsejaría es que luchen por encontrar y desarrollar ese proyecto personal que les llene, que les permita crecer creativa e intelectualmente, bien sea trabajando en una compañía o creando su propia empresa. Porque si aman lo que hacen los lunes por la mañana no tendrán problemas en salir de la cama y empezar a trabajar.  

Felipe Sanchez EDEM profesor

«Si amas lo que haces los lunes por la mañana no tendrás problemas en salir de la cama y empezar a trabajar»

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